11/01/2011

Citas Contrastadas - Manu Leguineche





"Para mí, viajar consiste en buscar un poco de conversación en el fin del mundo"

VS.

"Soy capaz de ir al fin del mundo con tal de descubrir el silencio"



(ambas citas del periodista/escritor/viajero, Manu Leguineche)



El Rio de la Luz: Un viaje por Alaska y Canada - Javier Reverte

Llevaba retrasando este post mucho tiempo porque me temía que iba a escribir demasiado, pero al final he decidido hacer solo una breve reseña.

Leí en algún sitio que la mayor parte de los libros que se venden en nuestro país se compran en centros comerciales tipo Carrefour y os puedo asegurar, que en mi caso en concreto, se puede decir que aquellos experimentos con gaseosa que hago a nivel de lectura, es cierto. Es entrar por la puerta del Carrefour he ir directamente y de forma instintiva al estante de los libros (y luego al cada vez más exiguo de los cedés). Me encanta rebuscar entre los libros sin ser observado atentamente por los ojos inquisidores de un librero. Fue así como encontré este libro de Javier Reverte, «El río de la luz: Un viaje por Alaska y Canada». Le eché un vistazo al resumen y sin pensarlo lo metí al carro. La culpa la tuvieron básicamente dos palabras que marcaron mi juventud «Jack London».

Lo bueno de los libros de bolsillo es que la relación horas de entretenimiento contra precio, si escoges una buena lectura, es muy favorable. En este caso, ya adelanto que acerté de pleno.

El libro cuenta el viaje que hizo el autor por la región del Klondike de Canada, donde a principios del siglo pasado, se desató la fiebre del oro o «Gold Rush» que hizo que miles de hombres se lanzaran a la búsqueda del dorado mineral en una tierra helada y apartada de la civilización. Javier Reverte inicia su viaje siguiendo los pasos de un joven Jack London, que atraído por el deseo de aventuras, subió por el río Yukon hasta la región del Klondike para tratar de hacerse rico buscando y encontrando oro. Es cierto que acabó encontrando oro, pero no como el se imaginaba. En su viaje, recopiló experiencias y relatos del Gran Norte y acabó haciéndose rico con sus relatos sobre Alaska. Todos conocemos, o hemos oído hablar de «Colmillo Blanco», relato que se ha explotado hasta la saciedad en numerosas películas de televisión y de dibujos animados a cada cual más horrenda y que me parecen una total falta de respeto a su obra. Pero hay dos historias de London que me afectaron mucho como ya dije antes. La primera es «La Llamada de lo Salvaje», el primer libro que empecé a leerlo y no paré hasta llegar a la palabra fin. No es ningún merito, ya que es un libro corto y en una tarde de asueto se termina fácilmente; pero no es solo su brevedad lo que permite su lectura rápida, es la capacidad que tiene para enganchar desde el principio hasta el final. Puede que visto a través de los ojos de un niño, la historia sea más conmovedora que para un adulto, pero es por que solo cuando eres joven se conoce la atracción de los espacio vírgenes y las aventuras, mientras que de adulto nos asentamos y eso de viajar a sitios inhospitos nos parece, sobre todo, muy incomodo. Otro relato que me cautivó fue «El Silencio Blanco» que leí ya en el instituto, donde se muestra la crueldad humana ante situaciones adversas de una naturaleza cruda que pone a prueba al ser humano aplicando su única ley: la ley del más fuerte.

Javier Reverte tiene la capacidad de convertir lo que para nosotros sería un viaje normalucho en una experiencia amena y enriquecedora. Con este hombre se cumple la afirmación de que da igual a donde viajes, es el ánimo y la ilusión del viajero lo que hace bueno un viaje y no el destino, aunque sea a la panadería de la esquina. La forma de contar sus viajes es muy fluida y se aleja de lo que podría ser una guía de viajes o un diario de viajes. Es más una mezcla entre vivencias personales contrastadas con «historias de la historia» del lugar que visita, y consigue que disfrutes conociendo cosas aprovechando la infinita curiosidad del viajero.

Después de llegar al Klondike, en la frontera de Alaska con Canada, recorre parte de Alaska y da un salto hasta Quebec en Canada para luego cruzar el Atlántico en un barco mercante. Al leerlo se conocen historias de pistoleros, el paso del Noroeste, la mentalidad canadiense frente a la norteamericana, esquiemales y muchas cosas más.

Como resumen de este libro, os puedo decir que es de lectura altamente recomendable, independientemente de que te guste viajar o no. Ahora estoy acabando de leer otro libro de él sobre un viaje por Grecia y os puedo asegurar que es tan bueno como este. Ya os comentaré.