7/09/2011

GARFIELD 4


- Tienes que dejarlo -me dijo el médico con voz paternal apoyando una mano sobre mi hombro- Sabes que acabarás con la mandíbula desencajada de tanto reir y que una vez que acabes de leerlo el mono se apoderará de tí hasta que consigas una nueva dosis, que siempre estará lejos, muy lejos.

Le miré a los ojos y le dije - No puedo.