8/17/2005

= VIAJE CONTINENTAL =


En el puerto, una pequeña multitud se congregaba al pie del enorme crucero de cuatro chimeneas. Una calma tensa embargaba los corazones de los asistentes mientras observaban con tristeza a sus seres queridos ya embarcados que timidamente desde la cubierta del barco les hacian señas con la mano intentando sin éxito transmitir un último mensaje. Poco a poco de las chimeneas del barco comenzó a salir una blanca humareda y un ruido mecánico y continuo hizo acelerar sus corazones. Los gestos tímido se convirtieron en bruscos ademanes y mil rios de lagrimas buscaron su desembocadura en el mar en ese mismo puerto.

Soltaron amarras y lentamente el continente se separó del barco, todavía anclado, hasta desaparecer en el horizonte.