8/02/2005

= IMAGINAD =



"Imaginad que habéis conseguido ya vuestro permiso de conducir y sois los conductores de una flamante nueva línea de transporte de larga distancia. Os sienta muy bien el uniforme y estáis impacientes por estrenar ese colorido autobús recién salido del concesionario…"

Mientras hablaba, el profesor dibujaba con la desgana habitual un cruce de carreteras. Al igual que la lección que impartía por última vez en cada curso, los trazos de tiza en el encerado seguían los mismos surcos dejados por otros miles de cruces ideales dibujados por él a lo largo de muchos años de docencia.

"El trayecto que tenéis asignado, aunque largo, se presenta sin problemas. Avanzáis despacio por esta vía comarcal" y dibujó un pequeño autobús escalando por el plano negro en dirección al cruce. "El trafico es escaso y las condiciones climáticas y del pavimento son inmejorables. Como circuláis por la vía principal el cruce que se presenta no supone mayor inconveniente que el de observar algún posible vehículo que desee cruzar, pero imaginad que…" y este momento tantas veces vivido seguía su inevitable curso "…han pasado ya veinte años de vuestra vida y no muchos menos por la de vuestro autobús. Es de noche, noche de domingo y habéis estado conduciendo toda las semana, durmiendo en viejos hoteles de carretera, sin ver a vuestra familia en varios meses, sin desear tan siquiera volver a verla, pensando en nada desde hace mucho tiempo, vuestro cuerpo en el autobús, el autobús en la carretera, la carretera en ninguna parte y vuestra mente más lejos todavía. Imaginad que llueve; la primera aguanieve del invierno, esa pasta gelatinosa que embarra los pequeños baches de un asfalto carcomido por el tiempo. Imaginad que el sueño se descuelga delante de vuestros ojos y tirando de vuestros parpados os susurra nanas de la infancia. El tráfico es intenso ya que finaliza la navidad y todo el mundo corre hacia sus hogares huyendo de las vacaciones, esas vacaciones que con el tiempo habéis olvidado que tan siquiera existen y mientras todo esto pasa el autobús avanza, siempre avanza, directo a ese fatídico cruce. Ni tan siquiera miráis a los lados y continuáis vuestra marcha imparable a una velocidad tan imprudente como ilegal. Imaginad que después de tantos años de conducción ejemplar, ese día que siempre llega os alcanza, os saluda al pasar y finalmente os supera. Dos coches impactan contra los costados de vuestro trasto con ruedas, uno de cada lado, y os cruzáis en la carretera mientras dais una vuelta de campana que aplasta el techo y todo lo que contiene en su interior. Luego, más coches que no han visto a tiempo el accidente chocan en cadena convirtiendo el cruce en una pista de cochecillos de feria. Un cable eléctrico se parte y el gasoil que ya se encuentra esparcido por el suelo se inflama de forma súbita y todo salta por los aires. Imaginad que…" pero no acabó la frase.

Un extraño silencio a sus espaldas le hizo girar lentamente la cabeza. Desperdigados por toda el aula se encontraban los cadáveres aplastados y chamuscados de sus alumnos.

Cuando llegó la policía, el profesor de rodillas, sollozaba y se agarraba con fuerza las sienes intentando imaginar una ambulancia que llegase a tiempo para salvar sus vidas.