8/01/2005

= HIDARI =

Tras la batalla cerró la bolsa no sin antes contar de nuevo lo que había en su interior. Todos al verle pasar se apartaron y dejaron que el temible samurai se alejase con su bolsa chorreando sangre.

Yamada había conocido en una ocasión a una vieja que se las daba de bruja y como era la primera vez que entraba en batalla, le pidió que le leyera las líneas de su mano para conocer el destino que le aguardaba. Ella le ordenó que le enseñara su mano izquierda y siguiendo una de las líneas de su mano con una larga uña gris le dijo que aquella era su Línea de la Vida, una línea larga no propia de un guerrero. Reconfortado con la preedición se lanzó contra sus enemigos. Era joven cuando esto pasó pero la absurda experiencia de la guerra le horrorizó tanto que pensó que jamás podría superarla, por lo que con la hoja de su katana se cortó la palma de la mano izquierda partiendo la línea y esperó que eso precipitase su muerte de forma honorable en las batallas que todavía habrían de sobrevenir.


Cinco años de guerra y el seguía milagrosamente con vida. Rápidamente ascendió dentro de la jerarquía militar y el emperador le convirtió en uno de los Señores de la Guerra más jóvenes del país.

Cuando llegó a su hogar se dirigió directamente a una pequeña sala apartada del resto de la casa y sobre una mesa vació su bolsa y se puso a trabajar. Cuando terminó colocó sobre la repisa de trofeos quince manos izquierdas disecadas más, una de cada enemigo muerto por su espada. Quince manos que se sumaron a la multitud de manos que invadían toda la sala. En todas ellas una larga línea de la vida aparecía truncada por un pequeño corte.