8/02/2005

= ESQUELA =

Un maravilloso día comenzaba. Volvía de su casa con paso tranquilo disfrutando del lento amanecer en la ciudad, regodeándose en la tenue sensación de satisfacción tras pasar la primera noche con ella. Ella, siempre ella. Pero esta vez era distinto a otras tantas veces, ya que sentía que esta vez era la definitiva. Mientras andaba despacio hacia su casa vio un coche fúnebre pasar. Lo que en cualquier otro momento hubiese supuesto un lúgubre presagio a él se le antojó hermoso y alegre al ver el brillo de los pétalos multicolores de las coronas de flores cubiertos de rocío. Hoy nada podría torcer su felicidad. Un poco más adelante un hombre vestido de gris colgaba unos pequeños carteles en la entrada de su edificio. Antes de encarar los primeros escalones de su portal se paró detrás de él y miró por encima de su hombro para curiosear lo que ponía. La sorpresa fue mayúscula al ver que se trataba de una esquela y en ella aparecía su foto. De un manotazo apartó al hombre y con los ojos como platos comenzó a leer:

"D. Ramiro G. López. Que renació el día 29 de Julio de 2005 a los 45 años de edad en casa de Irene F. Sánchez ruega a todos aquellos que lo conocían y rogaban por su alma moribunda, que se sientan reconfortados ante su renacimiento y las perspectivas de una nueva y mejor vida".

Miró a su alrededor y buscó al hombre que había estado a su lado y que había colgado la esquela, pero no lo encontró. No comprendía como alguien podía haberse enterado ya su nueva relación, ya que había surgido de forma imprevista el día anterior al encontrarse con Irene en la calle después de 30 años de separación. Pensó en arrancar el papel y tirarlo a la basura pero lo miró otra vez y una sonrisa cruzó su cara. Finalmente lo dejó colgado ya que lo que ponía era cierto y deseaba que todo el mundo lo supiese.

Subió a su piso y sin quitarse la ropa se tiró sobre la cama y se durmió. Descanse en Paz.