2/22/2005

Etalainte

El día que se hundió Etalainte fue un día triste. La gente se agolpaba sobre la colina de Olimpe, la mayor elevación a las afueras de la ciudad. Un temblor de tierra a primera hora de la mañana les alertó de lo que iba a suceder. Tuvieron el tiempo justo para escapar antes de que las primeras grandes holas barrieran la calles e inundasen toda la zona. Increiblemente no hubo que lamentar muertos excepto la propia Etalainte. Un corrimiento de tierras hundió el terreno sobre el que descansaba la tranquila villa, engulliendola para siempre y dejando en su lugar una tétrica marisma llena de ruinas urbanas.

2/08/2005

Blues Elemental


Todo el que se hunde
es ciudadano de la Atlantida;
su patria el mar,
su luz la oscuridad.

Todo el que se derrumba,
viaja sobre aludes.
El frio es su nacion,
la ventisca su voz.

Todo el que se rompe,
camina sobre terremotos;
desolado emperador de,
abismos subterraneos.

Huye cuando los veas;
corre, no mires atras.
Busca una respuesta
lejos, muy lejos...más allá.

=== Haiku ===


Ciudades sumergidas
iluminadas con el rojo fulgor
de los volcanes abisales

= No More Love Songs Manifesto I =


Una sola cancion.
Una sola, que no hable de amor,
que no caiga contigo
en la desesperacion.
Solo una canción...

ELAINE

Elaine se gana la vida tocando el violín por toda Yssé. Uno siempre se la puede encontrar en el metro cuando hace frío o en las calles y parques de la ciudad cuando el tiempo mejora. Es una chica joven, de edad indefinida, pero nunca mayor de doce años. Su cara es ovalada, de piel blanca y grandes ojos negros. Su pelo es tambien del color de la noche sin luna y le cae ligeramente sobre los hombros en una graciosa media melena. Suele vestir unos pantalones anchos de explorador de color verde oscuro con muchos bolsillos donde esconde pequeños tesoros que encuentra desperdigados por la ciudad. Y cuando los bolsillos de sus pantalones son insuficientes tambien guarda pequeños secretos en los bolsillos de su camisa gris de tela dura. Tanto las mangas de la camisa como los bajos de los pantalones los lleva remangados ya que le quedan grandes. En invierno suele llevar además un chaquetón gris, antes negro, que casi le arrastra por el suelo y que le abriga todo el cuerpo y una bufanda de color crema. Finalmente calza unos botines azul oscuro regalo por su ultimo cumpleaños. Toda esta ropa se la dio su abuela cuando vio que podia servirle. Era ropa vieja de su padre que se gana la vida en las quemadas tierras del sur (¿necesitais brujula?) cazando animales exoticos para llevarlos al Zoo de Ysse. Hace mucho tiempo que no ve a su padre pero cada vez que lo echa de menos visita el zoo y se para delante de cada animal cazado por su padre y habla con ellos preguntandole cosas sobre como era la vida en sus tierras llenas de grandes rios, espesas selvas o ardientes desiertos.
Hoy llueve pero no hace mucho frío por lo que se encuentra en la estacion de tren tocando, como siempre, en el anden numero trece. Es media mañana casi y a pesar de ser lunes, va y viene poca gente por lo que se sienta en un banco y saca de su chaqueton medio bocadillo de jamon de york sobrante del desayuno y comtempla como los trenes se resguradan de la lluvia bajo la enorme boveda de acero y cristal de la estacion. Allí todo el mundo que la conoce la saluda al pasar y de vez en cuando alguien se sienta a su lado para charlar un rato con ella. Lo cierto es que toda persona con un mínimo de sensibilidad la aprecia, primero por su enorme musicalidad y cuado ya la conoce por su tremenda alegria y simpatia. Tiene Elaine la extraña habilidad de animar a todo el mundo con su musica, siempre inspirada, nunca aprendida aunque algunos amigos suyos le sugieren temas que ella desarrolla con gracia y elegancia. Elaine sabe que los lunes y los martes son los días mas complicados por lo que siempre escoge lugares de paso de la gente hacia su trabajo para intentar arrancar chispas de animo de las almas abatidas por los deberes del mundo.

Hoy se ha sentado a su lado la señora Foulop. Va cargada con tres bolsas de plástico llenas de alimentos comprados en el mercado y espera al tren que la llevará a su casa en las afueras de la ciudad. Como esta tan cansada de una larga caminata, se deploma en el banco sin apena reparar que hay alguien a su lado.

-Buenos dias señora Foulop- le saluda alegre Elaine
-Hola Elaine, perdoname. Estoy tan cansada que no te habia visto. Ya sabes que mi vista ya no es lo que era y siempre oigo tu violin antes de verte. ¿qué haces aquí sentada?
-Acabo de terminar de comer algo y estaba pensando en que podria tocar antes de que llegue el proximo tren. ¿Usted sabe de donde viene el que llega ahora?
-Viene de Etalainte, creo.
-¿Y eso donde queda?
-En aquella dirección, al lado del mar - y mientras decía esto señaló con el dedo a la salida de trenes por que como la señora Foulop no conocía los puntos cardinales todo quedaba en la direccion en la que salia el tren.
-Me gustan los trenes que vienen del mar porque huelen distinto...no se...a mar- y se quedo pensativa sumergida en extrañas ensoñaciones de vasta extensiones de agua salada como la sopa de Luini, el cocinero de "Le Estragoni"
-Seguro que nunca has visto el mar, mi niña- dijo la señora Foulop con una amable sonrisa.
-Personalmente no, pero lo he visto en el cine de vez en cuando. Alli viven los piratas y siempre es verano. Ademas hay peces muy grandes que se comen a niños de madera y parques de arena y palmeras que flotan sobre el agua y en los quesiempre hay un señor de barba larga que se dedica a escribrir su vida en papelitos que lanza al agua dentro de botellas de refresco cerradas con un corcho...- y en esto el ruido ensordecedor del tren que llegaba acalló la dulce voz de Elaine.
-Este es mi tren Elaine. He de irme- le dijo mientras se ponia de pie y recogía las bolsas. De una de ellas saco una piruleta roja y se la dio a Elaine- Toma un pequeño regalo y espero verte pronto para que me sigas contando mas cosas cerca del mar. Cuidate pequeña.

La señora Foulop se subio al vagón y antes de que se cerrasen las puertas Elaine se acercó y le dijo:

-Gracias por el caramelo. ¿Puedo pedirle una cosa antes de que se vaya?.
-Rapido hija que ya arranca
-¿Puede traerme una cancion de mar cuando vuelva?.

El tren, perezoso al principio, pero decidido a moverse, arrancó lentamente mientras ambas se despedían con la mano.

2/04/2005

YSSÉ

Existen muchas ciudades que no conocemos y algunas que creemos conocer. Ciudades grandes llenas de gente y de bullicio y otras más pequeñas donde solo el tiempo pasa. Puede que existan personas que nunca hayan pisado una ciudad o que ni siquiera hayan vislumbrado alguna en la lejania, pero todos podemos imaginarnoslas cuando nos las describen. Cuando se ven por primera, vez la sorpresa no suele durar mas que tres segundos. Y esto es debido a que todos llevamos una diminuta ciudad dentro de nuestra cabeza, construida con edificios de recuerdos y calles de pensamientos. Algunas personas llevan en su interior ciudades con muchos parques, llenos de verde hierba, altos arboles de fresca sombra y multitud de niños jugando. Otros sin embargo solo tienen tristes y grises bloques de apartamentos donde el agobio hace silenciar el más minimo rumor. Muchos levantan originales salas de conciertos donde la música no deja de fluir mientras otros extienden autopistas de urgente velocidad y atascos de ansiedad. Hay quien prefiere el rumor de las fuentes publicas y quien solo puede escuchar los ruidos industriales; quien pone bancos en sus calles para poder descansar y quien hace aparcamientos para todo lo material. Todas nuestras ciudades son una mezcla de todo esto y mucho más. En definitiva , como las reales. Y es de una de estas ciudades de la que quiero hablaros. Su nombre es Yssé.

Yssé se encuentra en el interior del continente pero no muy lejos del mar. Es una ciudad grande y bulliciosa donde conviven, mal que bien, multitud de personas. Gente que nunca ha visto el mar, pero que podrían llegar a verlo solo con andar hacia el oeste un dia entero. Pero en este mundo moderno ya nadie sabe por donde cae el oeste. Todo el mundo sabe que existen unos aparatitos llamado brujulas a los que nunca se le olvidan esas cosas y algunos incluso recuerdan de las clases de ciencias naturales de su niñez que el Sol, la Luna e incluso las estrellas y las cigueñas siguen esos extraños caminos invisibles. Pero la gente normal no. Algun dia lo lamentarán.

La Forja de los Poemas

Vivo en una casa que naufraga
donde todos los grifos pierden agua
donde el viento se cuela por las ventanas
arrastrando arena de playa
donde vivimos como piratas
cuando como naufragos vivir quisieramos
en una diminuta isla abandonada.