9/13/2005


Bajo la lluvia,
semáforos en verde.
Pájaros de Otoño.

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8/17/2005

= VIAJE CONTINENTAL =


En el puerto, una pequeña multitud se congregaba al pie del enorme crucero de cuatro chimeneas. Una calma tensa embargaba los corazones de los asistentes mientras observaban con tristeza a sus seres queridos ya embarcados que timidamente desde la cubierta del barco les hacian señas con la mano intentando sin éxito transmitir un último mensaje. Poco a poco de las chimeneas del barco comenzó a salir una blanca humareda y un ruido mecánico y continuo hizo acelerar sus corazones. Los gestos tímido se convirtieron en bruscos ademanes y mil rios de lagrimas buscaron su desembocadura en el mar en ese mismo puerto.

Soltaron amarras y lentamente el continente se separó del barco, todavía anclado, hasta desaparecer en el horizonte.

8/09/2005


Tormenta de Luz.
Mil luciernagas,
bajo un cielo estrellado.

= UN NUEVO DIA =

…estoy despierto. Me resisto a abrir los ojos pero como siempre, esa omnipresente duda temporal de qué hora será ejerce su nociva influencia sobre mi responsabilidad y finalmente mi aletargada voluntad se pliega a sus demandas. De forma lenta pero continua mis párpados se elevan a la vez que con pereza mis ojos buscan ese pequeño amo digital que todos los días nos ata al tiempo y que nos condena a una eterna cárcel de horas, minutos y segundos. Mi torpe cerebro descifra las negras manchas de su minúscula pantalla. Son las 07:57. Mi buen señor me otorga tres minutos de indulto antes de que restalle su látigo sobre mi espalda y me obligue a levantarme. Los parpados que con tanto trabajo habían conseguido subir, caen pesadamente y el dulce sueño vuelve a apoderarse de mi conciencia.

PipPip. Las señales horarias. Son las 08:00.

Mientras abandono el cálido abrazo de mi lecho pienso en ese pequeño secreto que solo yo conozco. Solo yo se, que en el interior de los relojes se esconden dos diminutos seres, antiguos como el Tiempo al que sirven, que con unos elementales martillitos golpean sobre un yunque una finísima aguja de acero al rojo. PipPip. Solo dos golpes seguidos pueden asestar a cada hora en punto y es el calor de nuestra muñeca el que mantiene caliente el metal hasta que vuelve a ser moldeado. Construyen en su oscura celda las agujas del reloj que gobernará nuestra eternidad después de haber franqueado el inesperado umbral de la muerte. Un nuevo grillete a estrenar en el otro mundo. Aunque se pueden acallar sus golpes con esos plateados botoncitos de los lados del reloj, avisándoles de que su trabajo no ha de molestar a su portador, lo cierto es que es que ellos continúan su labor y nosotros lo sabemos. Cualquiera que fije su vista en la pantalla cuando sus números vayan a cambiar de hora oirá en el preciso momento del cambio un lejano y levísimo pippip. Siempre lo oímos. Hasta los sordos lo perciben.

Nada puede parar el Tiempo. Cronos no fue el primer dios ni tampoco será el último. Solo el Tiempo es eterno.

¿Tostadas o galletas? Tostadas. Hoy me sobra el Tiempo.

Fruta candente,
nada en el horizonte.
Cereza Ígnea.

8/05/2005


Sacrificadlo,
dijo la Dama Blanca.
Es solo un peon

= CNATAN, LA DAMA BLANCA =


Esto ocurrió en un tiempo en el que la primavera todavía precedía al verano y el otoño al crudo invierno. Un tiempo en el que los hombres se juntaban todas las noches bajo el cielo estrellado a cantar, bailar y contarse bellas historias de un tiempo más antiguo todavía, en torno a un gran fuego. Y fue en una de esas noches, cuando el viento del norte empezaba a hacer notar su gélido aliento, augur de nieves próximas, cuando el joven Aisling decidió contar su propia historia. Fijó sus ojos en las llamas inquietas de la hoguera y rememoró ante todos y por vez primera, su encuentro con Cnatan, la Dama del Bosque.

- Cruzaba el sendero del bosque cerca del Manantial del Roble cuando decidí pararme a descansar al pie de un árbol después de haber recorrido sin éxito toda la floresta en busca de una presa para las flechas de mi arco. Las copas de los árboles se mecían suavemente con la brisa de la tarde y un repentino sopor comenzó a adueñarse de mí. Cerré los ojos y una tierna voz de mujer susurró en mis oídos una triste canción. Abrí los ojos y la vi. ¡Era tan hermosa! Su pelo negro caía como una catarata de mil noches sobre sus blancos hombros y sus ojos del color de las hojas de otoño se clavaron en los míos, dejándome paralizado contra el tronco sobre el que descansaba. Su boca apenas se movía al cantar y lentamente se puso a danzar. Su cuerpo desnudo saltaba, se agachaba, se balanceaba, como una brizna de hierba en la tempestad, como las golondrinas jugando con el viento o como las anguilas deslizándose por la hierba húmeda. Una danza de tal belleza como nunca antes había visto. La contemplé extasiado hasta que cayó la tarde, sin atreverme a moverme por miedo a asustarla. Cuando terminó de bailar, volvió a mirarme fijamente y de sus ojos llovían abundantes lágrimas. El sopor me venció de nuevo y cuando desperté volvía a estar solo. Ya brillaban en la tarde agonizante las primeras estrellas cuando regresé a mi hogar.

Cuando sus últimas palabras se quedaron flotando en el aire, un silencio solo roto por los pequeños ruidos nocturnos, hizo presa en los corazones de todos los presentes. Delbain miraba a su hijo a la vez que esbozaba una oculta sonrisa de comprensión. Ya antes de conocer a su madre, él la había visto también, un secreto nunca revelado. El consejo de ancianos también miraba con atención al joven Aisling. Ellos eran los guardianes del saber de su pueblo y conocían muy bien la leyenda de la Dama del Bosque, pero como nunca antes la habían visto, creyeron que el joven Aisling se burlaba de ellos y decidieron hacer lo propio. No podían permitir que los jóvenes se jactasen de conocer aquellos secretos que a los más viejos y sabios se les había negado.

- De todos es conocido que la fatiga y la decepción de no cobrar ninguna presa en todo el día, pueden reblandecer el alma de un joven guerrero hasta conseguir que un muy dulce sueño de un hombre que todavía no ha conocido mujer, se torne real a sus ojos. El alma intenta así compensar al individuo de su fracaso y convence a la inteligencia de que no a sido un día infructuoso - dijeron los ancianos al muchacho mientras lo arropaban con miradas de comprensivo afecto.

Aisling escuchó las palabras de sus mayores sin levantar la vista de las llamas. Su orgullo dolido dio vida a su boca y mirándolos ferozmente les dijo despacio y con voz grave.

- Yo se lo que veo y lo que no veo y se cuando lo que se presenta ante mis ojos es real o no.

Los ancianos perdonaron su orgullo ya que no deseaban quebrantar la voluntad del que sería pronto un adulto y un igual entre ellos. Así que decidieron ponerle a prueba.
- Debes saber que un hombre ha de seguir el recto camino de la verdad y no abandonarlo nunca, aunque sea tentado injusta gloria o flagrante culpa. Sabemos que nunca antes has dado muestra de falsedad, por lo que deseamos con fuerza creer en tu visión. Por ello, esta noche, haremos un solemne juramento. Cuando tengamos la certeza de que tu visión es tan real como el alba cada mañana, ese día, con tijeras de plata cortaremos nuestros blancos cabellos y nuestras largas barbas producto de tantos inviernos. Pero hasta entonces, deberás guardar silencio y acatar las decisiones de aquellos que solo deseamos educarte y llevarte por la recta senda.

Dicho esto, los ancianos levantaron su copa y brindando todos juntos repitieron el juramento por el cual entregaban sus canosos cabellos y barbas a cambio de la fugaz visión de la siempre bella Cnatan bailando desnuda ante ellos. Todos los presentes brindaron también y celebraron con alegría la afectuosa reprimenda del consejo al muchacho. Aisling esbozo una amarga sonrisa aceptando sumisamente lo que allí había ocurrido y clavó de nuevo su mirada en las llamas. Entre ellas imagino el blanco cuerpo de la Blanca Dama, danzando como anteriormente la había visto en el bosque y mientras lo hacía creyó oír aquella triste melodía de nuevo. La imagen creció entre las llamas hasta hacerse real y el silencio los conquistó de nuevo a todos ellos. Aisling miró a su alrededor buscando entre las miradas de los presentes la confirmación de que aquello no era una visión y convencido de que no era el único volvió la vista al fuego y a la Dama del Bosque bailando sobre la hoguera hasta que solo quedó una roja cama de agotadas brasas. Ella se detuvo lentamente y se acurrucó ante ellos. Observó fijamente a cada uno de los integrantes del consejo de ancianos y solo dijo "Cumplid"

Aisling se levantó, dedicó pequeña una reverencia a Cnatan y se retiró para rápidamente regresar con unas tijeras de plata con las que, uno a uno, les fue cortando los cabellos a los ancianos. Cuando así lo hubo hecho observó a Cnatan y ella le sonrió. De improviso se desvaneció, llevándose consigo el producto del sagrado juramento y una dulce risa resonó por todo el bosque.

Se dice que con el pelo obtenido a cambio de su baile, la Dama Blanca se hizo un blanco vestido con el que nunca más tuvo frío. Desde entonces recorre los bosques cantando una hermosa y alegre canción.

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Ha de terminar este balance…lo necesito a la tarde García, me dijo con esa cara de sapo que tiene…que coño va a necesitar el balance de cuentas, el caso es joder al personal y a mi el primero…y otra vez a comer en el parque con el puñetero portátil…

Y dicho esto cerró el portátil de un golpe y lo dejó en la otra punta del banco en el que estaba sentado. El banco de siempre, al pie de un magnolio que le protegía del sol del mediodía. El jodido banco que le dejaba el culo a rayas todos los días que debía acabar un trabajo para la tarde. Cada vez que eso ocurría salía raudo del trabajo, compraba un bocadillo y se sentaba en ese estúpido banco que se encontraba en el parque, tan cerca de la oficina. Y venga a teclear y teclear, morder el bocadillo rápidamente y vuelta a teclear. Pero hoy había sido más rápido que de costumbre y aún le sobraba media hora antes de volver al tajo, así que se repantigó en el banco y le dio unos sorbos a la lata de cerveza. El sol estaba alto, un hermoso día de primavera y el ni se había dado cuenta. Los viejecillos paseaban cansinos pero sin prisa disfrutando de la perfumada brisa, las parejas sacaban al perro un rato y algún que otro turista se paraba ha hacerse una foto ante la fuente. Alguna vez le habían pedido que sacara él la foto y casi siempre hacía el gesto, pero no sacaba la foto. Así cuando llegaran a su casa, no tendrían una foto que les recordase la fuente, pero si el vivido recuerdo del tío que les hizo la perrada de no apretar el dichoso botoncito. Turismo cultural, contacto con las gentes del lugar, lo llamaba el señor García.

Mientras pensaba en todas estas cosas un niño de no más de siete años se sentó en la otra punta del banco, cerca del portátil. El señor García le dedicó su peor mirada de odio como tantas otras veces había hecho ante una situación similar. No soportaba el tener que compartir el banco, su banco. El chaval ni se dio cuenta ya que se encontraba ensimismado jugando con un pequeño péndulo. Parecía de plata y brillaba con fuerza al igual que la corta cadena de la que colgaba. Lo hacía girar lentamente sobre la palma abierta de su mano izquierda y contaba en voz no muy alta, casi susurrando, las vueltas que daba. Luego daba la vuelta a la mano y el péndulo invertía el sentido de giro y el niño contaba ahora hacia atrás. Al llegar a cero, cerró su mano sobre el juguete y sonrió.

El señor García se había quedado embobado mirando al péndulo, como hipnotizado, y cuando dejó de girar sintió un ligero fastidio. Sacudió la cabeza y evitó la sonrisa del crío alargando la muñeca izquierda para mirar el reloj. Todavía quedaba media hora. Metió la mano en le bolsillo y rápidamente la volvió a sacar.

-…cómo que queda media hora? ¿No se me habrá parado el reloj? Por que entonces si que la jodimos…llego tarde y ese cabrón que tengo por jefe me despide – pensó.

Se quedó observando al reloj y vio como este si funcionaba, pero… ¡giraba al revés! Le dio unos golpecitos con la yema del dedo y el reloj comenzó a girar en el sentido correcto. Le arreó entonces un manotazo de rabia pensando que estaba fastidiado y volvió a girar en sentido contrario. Desesperado por saber la hora se levantó y quiso preguntarle a la pareja del perro pero ¿por qué andaban hacia atrás? Miró a su alrededor. El niño seguía en el banco jugando solo como un autista, en ese momento le daba la vuelta a la mano. La pareja y el perro caminaron nuevamente hacia delante y en ese momento se le encendió la chispa… ¡puto péndulo!

- Trae para acá eso – y con un movimiento brusco le arrancó el juguete de las manos.

El niño lloraba y saltaba a su alrededor pidiéndole insistentemente que se lo devolviera. No le hizo caso y puso a girar el péndulo de forma desenfrenada. El niño se fue haciendo cada vez más pequeño, la gente pasaba hacia atrás a una velocidad endiablada al igual que las nubes, el sol, la luna, los días y las noches, las estaciones… Cuando el chaval ya era solo un bebé a sus pies, paró. Debía de haber retrocedido en el tiempo unos seis años. Era maravilloso. Se sentía increíblemente bien, se sentía Dios. Y entonces se le ocurrió una macabra idea y sin pensarlo dos veces puso a girar la máquina del tiempo en sentido contrario. Las cosas se sucedieron a la inversa de lo que había pasado antes. Todo iba hacia delante velozmente. Un fuego en su interior le animaba a girarlo más rápido.

Vas a morir pronto gilipollas y yo te visitaré en el cementerio…si, si…y escupiré sobre tu tumba… por explotador…por cabrón… por amargarme la existencia en esa asquerosa oficina de mierda… te ha llegado el día….

No lo vio llegar. Un certero puñetazo en el estomago le hizo doblarse como una rama por el viento. Lentamente cayó al suelo y se quedó allí tendido. Entreabrió los parpados, le pesaban como losas, y vio a un hombre de unos cuarenta años que no conocía. Su rostro le resultaba vagamente familiar. Se agachó y le dirigió una mirada reprobadora a la vez que recogía del suelo el péndulo, su péndulo. Se dio cuenta en ese mismo momento… ¡puto crío!

Tirado en el suelo como una muñeca rota el anciano harapiento en que se había convertido el señor García no dejaba de pensar en lo que le había sucedido, en como había jugado con el tiempo de los demás si percatarse de que el que antes era un niño ahora era un tío mayor que él. También comprendió de repente por que el niño se cuidaba mucho de contar las vueltas del péndulo para luego restituirlas. Cuando lo hacía girar, todo rejuvenecía o envejecía, y el chaval siempre deseaba volver al presente. Por lo menos le quedaba el triste consuelo de que nunca más tendría que volver a su oficina y que su jefe ya debía de estar criando malvas desde hacía mucho tiempo por lo que aún tuvo fuerzas para gritar:

- ¡JOOOOOOOOOOOOOOOODETE CABROOOOOOOOOOOOOOOON!

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8/04/2005

= SIEMPRE MENOS =


Un enorme búho gris posado sobre una lápida del cementerio vuelve a medias la cabeza y observa con sus enormes ojos amarillo reflectante tu cara en al oscuridad. Esos ojos grandes y fijos han dado fama de sabio a estos pájaros, pero podemos asegurar que en este caso nos encontramos ante un búho, que por no menospreciarlo en demasía, diremos que es simplemente medio tonto.

La noche suele amilanar los corazones temerosos y desconfiados, sobre todo cuando desaparece la luna y el viento arrastra frías gotas de lluvia, desencadenado una tormenta de rayos que siluetean los troncos de los árboles muertos y donde los truenos resuenan como bramidos salvajes de una bestia enfurecida. Tampoco hoy es este nuestro caso. Cierto es que la Dama Blanca no navega por el cielo pero es un grato favor el que nos hace al no mostrarnos su pálida cara, ya que así podemos contemplar en todo su esplendor a sus hijas las estrellas, brillantes como joyas en el claro aire invernal. El viento sopla plácido, pero en vez de atemorizar, nos arrulla con una tierna nana natural de maravillosos aromas forestales arrancados al cercano bosque perenne.
Los cementerios, a pesar de ser lugares apacibles por el día, al caer las tinieblas tornan en territorios conquistados por seres de fantasía surgidos de nuestra mórbida imaginación. Cualquier ruido extraño, por leve que sea, desata las fuerzas del mal en forma de resucitados, animas o devoradores de cadáveres que buscan nuestra perdición en lo más profundo de los abismos infernales. Pero este cementerio en el que nos encontramos es un pequeño camposanto al pie de la iglesia románica de mi pueblo, pequeña y mimética con el entorno, muy alejada del terror gótico de agujas y gárgolas. Las tumbas no son nuevas pero tampoco son antiguas. Podemos decir que son viejas, sin más. El búho que reposa sobre la lápida nos invita con su presencia a que leamos las letras de molde que revelan el difunto ocupante de la misma. El nombre no deja de ser de lo más normal. Un nombre muy distinto de esos otros con reminiscencias alemanas que se asocian al inframundo de vampiros y zombis. El nombre de una mujer que nunca salió del pueblo, que se casó joven, que trabajó la tierra durante más de ochenta años y que finalmente el viento del destino apagó la llama de su vida. Una mujer como tantas otras que reposan en este mismo lugar.

El búho cierra los ojos y se duerme. Aguarda paciente a que las primeras luces del alba lleguen para ayudarle a cazar, o eso cree el pobre. Como ya te dije anteriormente, este búho es medio tonto.

= ELLA, SIEMPRE ELLA=

…ahí está, en la fuente, bebiendo, sus ojos negros centellean bajo los primeros rayos de un sol de primavera, que guapa es, y yo aquí apalancado en este banco del parque, observándola, una pequeña gota se desliza por su blanca garganta, debería acercarme y decirle algo, si, lo voy hacer, aunque pensándolo mejor… no tengo sed, mira que soy gallina, por lo menos debería ocurrírseme una excusa más creíble, da igual, es mi excusa y me basta, ¿quién es ese que se le acerca? ni idea pero no soy yo, le ha dicho algo y ella le contesta, la he perdido por idiota, no, espera, se va y ella se queda, que tío más tonto, mira que pensar que ella caería en un truco tan viejo, he hecho bien en no ir, imagínate que me pasa lo mismo, que vergüenza, ya ha acabado de refrescarse, y ahora se irá y nunca volveré a verla, y todo por anacoluto y cobarde, ¡pues eso no va ha suceder!, ahora mismo me levanto y le digo algo, eso es, a por ella, que es lo peor que puede pasar, que me quede en blanco y no sea capaz de decir ni pío, que no me haga caso, que se me caiga el cielo sobre la cabeza, pues para eso mejor me quedo en el banco y no le digo nada, y que sufra, pero que tonto soy, como va a sufrir si no le hablo si todavía no me conoce, y bien puede ser que no quiera conocerme, pues ella se lo pierde, y yo también, atontado, ya se va, se ha dado la vuelta y… pero qué hace, ¡me está mirando!, ¡¡se acerca!!, tranquilo, respira hondo y no pierdas la calma, a lo mejor viene a este banco ha descansar, pero no puede ser, hay varios libres y nadie se va a un banco ocupado si puede disfrutar de uno para él solo, entonces es que me ha visto, seguro que se ha olido mis intenciones y viene ha abroncarme por ser tan atrevido, ¿será capaz de leer la mente? Pero mira que se me ocurren bobadas, como va ha ser capaz de leer la mente, ¡ya casi está aquí!, ¡¿y yo que le digo?! ya que si no le digo nada va ha pensar que soy un tonto integral, bueno empezaré saludándola, eso es, soy todo un genio, ¿y luego que le digo? ¡¡¡Dios mío, ya está aquí!!!… Hola…Bonito día… Si, aquí pega bien el sol… ¿que si te acompaño a un sitio a la sombra?... si, vamos. – y los dos remontaron el vuelo y dejaron el banco del parque para posarse en la cornisa del teatro, sobre la cabeza de una copia de una estatua griega que de seguro representaba a Afrodita. Cosas de pájaros.

8/02/2005

= IMAGINAD =



"Imaginad que habéis conseguido ya vuestro permiso de conducir y sois los conductores de una flamante nueva línea de transporte de larga distancia. Os sienta muy bien el uniforme y estáis impacientes por estrenar ese colorido autobús recién salido del concesionario…"

Mientras hablaba, el profesor dibujaba con la desgana habitual un cruce de carreteras. Al igual que la lección que impartía por última vez en cada curso, los trazos de tiza en el encerado seguían los mismos surcos dejados por otros miles de cruces ideales dibujados por él a lo largo de muchos años de docencia.

"El trayecto que tenéis asignado, aunque largo, se presenta sin problemas. Avanzáis despacio por esta vía comarcal" y dibujó un pequeño autobús escalando por el plano negro en dirección al cruce. "El trafico es escaso y las condiciones climáticas y del pavimento son inmejorables. Como circuláis por la vía principal el cruce que se presenta no supone mayor inconveniente que el de observar algún posible vehículo que desee cruzar, pero imaginad que…" y este momento tantas veces vivido seguía su inevitable curso "…han pasado ya veinte años de vuestra vida y no muchos menos por la de vuestro autobús. Es de noche, noche de domingo y habéis estado conduciendo toda las semana, durmiendo en viejos hoteles de carretera, sin ver a vuestra familia en varios meses, sin desear tan siquiera volver a verla, pensando en nada desde hace mucho tiempo, vuestro cuerpo en el autobús, el autobús en la carretera, la carretera en ninguna parte y vuestra mente más lejos todavía. Imaginad que llueve; la primera aguanieve del invierno, esa pasta gelatinosa que embarra los pequeños baches de un asfalto carcomido por el tiempo. Imaginad que el sueño se descuelga delante de vuestros ojos y tirando de vuestros parpados os susurra nanas de la infancia. El tráfico es intenso ya que finaliza la navidad y todo el mundo corre hacia sus hogares huyendo de las vacaciones, esas vacaciones que con el tiempo habéis olvidado que tan siquiera existen y mientras todo esto pasa el autobús avanza, siempre avanza, directo a ese fatídico cruce. Ni tan siquiera miráis a los lados y continuáis vuestra marcha imparable a una velocidad tan imprudente como ilegal. Imaginad que después de tantos años de conducción ejemplar, ese día que siempre llega os alcanza, os saluda al pasar y finalmente os supera. Dos coches impactan contra los costados de vuestro trasto con ruedas, uno de cada lado, y os cruzáis en la carretera mientras dais una vuelta de campana que aplasta el techo y todo lo que contiene en su interior. Luego, más coches que no han visto a tiempo el accidente chocan en cadena convirtiendo el cruce en una pista de cochecillos de feria. Un cable eléctrico se parte y el gasoil que ya se encuentra esparcido por el suelo se inflama de forma súbita y todo salta por los aires. Imaginad que…" pero no acabó la frase.

Un extraño silencio a sus espaldas le hizo girar lentamente la cabeza. Desperdigados por toda el aula se encontraban los cadáveres aplastados y chamuscados de sus alumnos.

Cuando llegó la policía, el profesor de rodillas, sollozaba y se agarraba con fuerza las sienes intentando imaginar una ambulancia que llegase a tiempo para salvar sus vidas.

= ESQUELA =

Un maravilloso día comenzaba. Volvía de su casa con paso tranquilo disfrutando del lento amanecer en la ciudad, regodeándose en la tenue sensación de satisfacción tras pasar la primera noche con ella. Ella, siempre ella. Pero esta vez era distinto a otras tantas veces, ya que sentía que esta vez era la definitiva. Mientras andaba despacio hacia su casa vio un coche fúnebre pasar. Lo que en cualquier otro momento hubiese supuesto un lúgubre presagio a él se le antojó hermoso y alegre al ver el brillo de los pétalos multicolores de las coronas de flores cubiertos de rocío. Hoy nada podría torcer su felicidad. Un poco más adelante un hombre vestido de gris colgaba unos pequeños carteles en la entrada de su edificio. Antes de encarar los primeros escalones de su portal se paró detrás de él y miró por encima de su hombro para curiosear lo que ponía. La sorpresa fue mayúscula al ver que se trataba de una esquela y en ella aparecía su foto. De un manotazo apartó al hombre y con los ojos como platos comenzó a leer:

"D. Ramiro G. López. Que renació el día 29 de Julio de 2005 a los 45 años de edad en casa de Irene F. Sánchez ruega a todos aquellos que lo conocían y rogaban por su alma moribunda, que se sientan reconfortados ante su renacimiento y las perspectivas de una nueva y mejor vida".

Miró a su alrededor y buscó al hombre que había estado a su lado y que había colgado la esquela, pero no lo encontró. No comprendía como alguien podía haberse enterado ya su nueva relación, ya que había surgido de forma imprevista el día anterior al encontrarse con Irene en la calle después de 30 años de separación. Pensó en arrancar el papel y tirarlo a la basura pero lo miró otra vez y una sonrisa cruzó su cara. Finalmente lo dejó colgado ya que lo que ponía era cierto y deseaba que todo el mundo lo supiese.

Subió a su piso y sin quitarse la ropa se tiró sobre la cama y se durmió. Descanse en Paz.

8/01/2005

= HIDARI =

Tras la batalla cerró la bolsa no sin antes contar de nuevo lo que había en su interior. Todos al verle pasar se apartaron y dejaron que el temible samurai se alejase con su bolsa chorreando sangre.

Yamada había conocido en una ocasión a una vieja que se las daba de bruja y como era la primera vez que entraba en batalla, le pidió que le leyera las líneas de su mano para conocer el destino que le aguardaba. Ella le ordenó que le enseñara su mano izquierda y siguiendo una de las líneas de su mano con una larga uña gris le dijo que aquella era su Línea de la Vida, una línea larga no propia de un guerrero. Reconfortado con la preedición se lanzó contra sus enemigos. Era joven cuando esto pasó pero la absurda experiencia de la guerra le horrorizó tanto que pensó que jamás podría superarla, por lo que con la hoja de su katana se cortó la palma de la mano izquierda partiendo la línea y esperó que eso precipitase su muerte de forma honorable en las batallas que todavía habrían de sobrevenir.


Cinco años de guerra y el seguía milagrosamente con vida. Rápidamente ascendió dentro de la jerarquía militar y el emperador le convirtió en uno de los Señores de la Guerra más jóvenes del país.

Cuando llegó a su hogar se dirigió directamente a una pequeña sala apartada del resto de la casa y sobre una mesa vació su bolsa y se puso a trabajar. Cuando terminó colocó sobre la repisa de trofeos quince manos izquierdas disecadas más, una de cada enemigo muerto por su espada. Quince manos que se sumaron a la multitud de manos que invadían toda la sala. En todas ellas una larga línea de la vida aparecía truncada por un pequeño corte.

= EL ORGULLO DEL SAMURAI =


Yoshio Kamakura era un samurai tan temido como respetado. Era un ronin, un samurai sin señor al que servir, y recorría todos los caminos de Japón buscando rivales a los que poder derrotar para su mayor gloria y reconocimiento popular. Tras derrotar a muchos se enteró de que un gran guerrero vivía un poco más al norte de donde se encontraba y sin dejar que nadie le aconsejase se dirigió raudo a la aldea de su nuevo adversario. Cuando llegó a su casa, pequeña y humilde, vio la puerta abierta pero no entró. Desde cierta distancia gritó:

"Mi nombre es Yoshio Kamakura y busco a Mirugi Shirase para retarle a combate singular. Solo los grandes guerreros merecen una larga vida o una muerte honrosa a manos de un gran rival. Sal y enfréntate a tu destino"

Una flecha voló desde el interior de la casa y atravesando la puerta abierta se clavó en la garganta de Yoshio que lentamente se derrumbó. Nadie le había dicho que en esa casa vivía el mejor arquero de todo Japón.

2/22/2005

Etalainte

El día que se hundió Etalainte fue un día triste. La gente se agolpaba sobre la colina de Olimpe, la mayor elevación a las afueras de la ciudad. Un temblor de tierra a primera hora de la mañana les alertó de lo que iba a suceder. Tuvieron el tiempo justo para escapar antes de que las primeras grandes holas barrieran la calles e inundasen toda la zona. Increiblemente no hubo que lamentar muertos excepto la propia Etalainte. Un corrimiento de tierras hundió el terreno sobre el que descansaba la tranquila villa, engulliendola para siempre y dejando en su lugar una tétrica marisma llena de ruinas urbanas.

2/08/2005

Blues Elemental


Todo el que se hunde
es ciudadano de la Atlantida;
su patria el mar,
su luz la oscuridad.

Todo el que se derrumba,
viaja sobre aludes.
El frio es su nacion,
la ventisca su voz.

Todo el que se rompe,
camina sobre terremotos;
desolado emperador de,
abismos subterraneos.

Huye cuando los veas;
corre, no mires atras.
Busca una respuesta
lejos, muy lejos...más allá.

=== Haiku ===


Ciudades sumergidas
iluminadas con el rojo fulgor
de los volcanes abisales

= No More Love Songs Manifesto I =


Una sola cancion.
Una sola, que no hable de amor,
que no caiga contigo
en la desesperacion.
Solo una canción...

ELAINE

Elaine se gana la vida tocando el violín por toda Yssé. Uno siempre se la puede encontrar en el metro cuando hace frío o en las calles y parques de la ciudad cuando el tiempo mejora. Es una chica joven, de edad indefinida, pero nunca mayor de doce años. Su cara es ovalada, de piel blanca y grandes ojos negros. Su pelo es tambien del color de la noche sin luna y le cae ligeramente sobre los hombros en una graciosa media melena. Suele vestir unos pantalones anchos de explorador de color verde oscuro con muchos bolsillos donde esconde pequeños tesoros que encuentra desperdigados por la ciudad. Y cuando los bolsillos de sus pantalones son insuficientes tambien guarda pequeños secretos en los bolsillos de su camisa gris de tela dura. Tanto las mangas de la camisa como los bajos de los pantalones los lleva remangados ya que le quedan grandes. En invierno suele llevar además un chaquetón gris, antes negro, que casi le arrastra por el suelo y que le abriga todo el cuerpo y una bufanda de color crema. Finalmente calza unos botines azul oscuro regalo por su ultimo cumpleaños. Toda esta ropa se la dio su abuela cuando vio que podia servirle. Era ropa vieja de su padre que se gana la vida en las quemadas tierras del sur (¿necesitais brujula?) cazando animales exoticos para llevarlos al Zoo de Ysse. Hace mucho tiempo que no ve a su padre pero cada vez que lo echa de menos visita el zoo y se para delante de cada animal cazado por su padre y habla con ellos preguntandole cosas sobre como era la vida en sus tierras llenas de grandes rios, espesas selvas o ardientes desiertos.
Hoy llueve pero no hace mucho frío por lo que se encuentra en la estacion de tren tocando, como siempre, en el anden numero trece. Es media mañana casi y a pesar de ser lunes, va y viene poca gente por lo que se sienta en un banco y saca de su chaqueton medio bocadillo de jamon de york sobrante del desayuno y comtempla como los trenes se resguradan de la lluvia bajo la enorme boveda de acero y cristal de la estacion. Allí todo el mundo que la conoce la saluda al pasar y de vez en cuando alguien se sienta a su lado para charlar un rato con ella. Lo cierto es que toda persona con un mínimo de sensibilidad la aprecia, primero por su enorme musicalidad y cuado ya la conoce por su tremenda alegria y simpatia. Tiene Elaine la extraña habilidad de animar a todo el mundo con su musica, siempre inspirada, nunca aprendida aunque algunos amigos suyos le sugieren temas que ella desarrolla con gracia y elegancia. Elaine sabe que los lunes y los martes son los días mas complicados por lo que siempre escoge lugares de paso de la gente hacia su trabajo para intentar arrancar chispas de animo de las almas abatidas por los deberes del mundo.

Hoy se ha sentado a su lado la señora Foulop. Va cargada con tres bolsas de plástico llenas de alimentos comprados en el mercado y espera al tren que la llevará a su casa en las afueras de la ciudad. Como esta tan cansada de una larga caminata, se deploma en el banco sin apena reparar que hay alguien a su lado.

-Buenos dias señora Foulop- le saluda alegre Elaine
-Hola Elaine, perdoname. Estoy tan cansada que no te habia visto. Ya sabes que mi vista ya no es lo que era y siempre oigo tu violin antes de verte. ¿qué haces aquí sentada?
-Acabo de terminar de comer algo y estaba pensando en que podria tocar antes de que llegue el proximo tren. ¿Usted sabe de donde viene el que llega ahora?
-Viene de Etalainte, creo.
-¿Y eso donde queda?
-En aquella dirección, al lado del mar - y mientras decía esto señaló con el dedo a la salida de trenes por que como la señora Foulop no conocía los puntos cardinales todo quedaba en la direccion en la que salia el tren.
-Me gustan los trenes que vienen del mar porque huelen distinto...no se...a mar- y se quedo pensativa sumergida en extrañas ensoñaciones de vasta extensiones de agua salada como la sopa de Luini, el cocinero de "Le Estragoni"
-Seguro que nunca has visto el mar, mi niña- dijo la señora Foulop con una amable sonrisa.
-Personalmente no, pero lo he visto en el cine de vez en cuando. Alli viven los piratas y siempre es verano. Ademas hay peces muy grandes que se comen a niños de madera y parques de arena y palmeras que flotan sobre el agua y en los quesiempre hay un señor de barba larga que se dedica a escribrir su vida en papelitos que lanza al agua dentro de botellas de refresco cerradas con un corcho...- y en esto el ruido ensordecedor del tren que llegaba acalló la dulce voz de Elaine.
-Este es mi tren Elaine. He de irme- le dijo mientras se ponia de pie y recogía las bolsas. De una de ellas saco una piruleta roja y se la dio a Elaine- Toma un pequeño regalo y espero verte pronto para que me sigas contando mas cosas cerca del mar. Cuidate pequeña.

La señora Foulop se subio al vagón y antes de que se cerrasen las puertas Elaine se acercó y le dijo:

-Gracias por el caramelo. ¿Puedo pedirle una cosa antes de que se vaya?.
-Rapido hija que ya arranca
-¿Puede traerme una cancion de mar cuando vuelva?.

El tren, perezoso al principio, pero decidido a moverse, arrancó lentamente mientras ambas se despedían con la mano.

2/04/2005

YSSÉ

Existen muchas ciudades que no conocemos y algunas que creemos conocer. Ciudades grandes llenas de gente y de bullicio y otras más pequeñas donde solo el tiempo pasa. Puede que existan personas que nunca hayan pisado una ciudad o que ni siquiera hayan vislumbrado alguna en la lejania, pero todos podemos imaginarnoslas cuando nos las describen. Cuando se ven por primera, vez la sorpresa no suele durar mas que tres segundos. Y esto es debido a que todos llevamos una diminuta ciudad dentro de nuestra cabeza, construida con edificios de recuerdos y calles de pensamientos. Algunas personas llevan en su interior ciudades con muchos parques, llenos de verde hierba, altos arboles de fresca sombra y multitud de niños jugando. Otros sin embargo solo tienen tristes y grises bloques de apartamentos donde el agobio hace silenciar el más minimo rumor. Muchos levantan originales salas de conciertos donde la música no deja de fluir mientras otros extienden autopistas de urgente velocidad y atascos de ansiedad. Hay quien prefiere el rumor de las fuentes publicas y quien solo puede escuchar los ruidos industriales; quien pone bancos en sus calles para poder descansar y quien hace aparcamientos para todo lo material. Todas nuestras ciudades son una mezcla de todo esto y mucho más. En definitiva , como las reales. Y es de una de estas ciudades de la que quiero hablaros. Su nombre es Yssé.

Yssé se encuentra en el interior del continente pero no muy lejos del mar. Es una ciudad grande y bulliciosa donde conviven, mal que bien, multitud de personas. Gente que nunca ha visto el mar, pero que podrían llegar a verlo solo con andar hacia el oeste un dia entero. Pero en este mundo moderno ya nadie sabe por donde cae el oeste. Todo el mundo sabe que existen unos aparatitos llamado brujulas a los que nunca se le olvidan esas cosas y algunos incluso recuerdan de las clases de ciencias naturales de su niñez que el Sol, la Luna e incluso las estrellas y las cigueñas siguen esos extraños caminos invisibles. Pero la gente normal no. Algun dia lo lamentarán.

La Forja de los Poemas

Vivo en una casa que naufraga
donde todos los grifos pierden agua
donde el viento se cuela por las ventanas
arrastrando arena de playa
donde vivimos como piratas
cuando como naufragos vivir quisieramos
en una diminuta isla abandonada.

1/01/2005

Feliz 2005

!!!Año Nuevo...Vida Nueva¡¡¡ Aquí comienza el blog mas interesante de la red... y por muchos años, espero.